Sosteniendo la placa con unas prensas especiales, comienzo a pulir el cobre (Foto 1), primero con una rueda de trapo bastante dura y utilizando una pasta de pulir gruesa hasta eliminar las rayas e imperfecciones de la superficie. Luego coloco una rueda más suave y utilizando pastas de menor gradación obtengo el brillo necesario.   1
Foto 1. Pulido de la placa de cobre

  Terminada esta etapa, comienza el proceso de plateado. Primero se desengrasa la placa en un baño de ácido nítrico al 10%, se enjuaga en agua y se pasa a un baño electrolítico de desengrase
(Foto 2)
. Luego de uno a dos minutos, se procede al plateado electrolítico.
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Foto 2. Baño electrolítico de desengrase

 

El proceso de galvanoplastía consiste en aplicar por medio de electricidad una capa de plata a la placa de cobre ya pulida (Foto 3). Para esto utilizo corriente continua de 15 amperes y de voltaje variable de 1 a 6 V. ¿Recuerdan los agujeros en la placa? Bien, son necesarios ahora puesto que la placa se cuelga por medio de alambres de cobre que transmiten la corriente eléctrica desde la fuente a las placas.

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Foto 3. Proceso de galvanoplastía

  Esto se produce en dos cubas con productos químicos. Una para el desengrase y otra para la plata. En la primera se encuentra una placa de acero inoxidable conectada al polo positivo y que es de un tamaño igual o mayor a la placa a platear, sumergida en un químico corrosivo que desengrasa completamente el cobre. La placa de cobre está conectada al polo negativo y recibe el bombardeo de electrones que vienen de la placa positiva. El voltaje para este baño es 6 v.
Terminado este procedimiento, se comienza el baño de plata. Al igual que el anterior esto se realiza en otra cuba que contiene un químico que se compra en las platerías y que es una solución que contiene plata en forma de moléculas en su composición. El polo positivo está conectado a una placa de plata 900 de una medida igual o mayor a la placa a platear y el negativo a nuestra placa de cobre. Mediante la aplicación de 1 v, se transporta electrones de plata desde la placa de plata (polo positivo) hacia el cobre (polo negativo) durante 1 a 2 minutos, lo que forma una capa de plata metálica de alrededor de 40 micrones. Al finalizar este procedimiento se coloca la placa ya plateada en un baño de ácido acético al 10% para estabilizar el pH a la placa puesto que el baño de plata es muy alcalino, luego se enjuaga en agua y se deja secar naturalmente.
Se usan voltajes diferentes para cada baño. Desengrase con 6 V y plateado con 1 V, pero siempre con 15 amperes.
Al finalizar el plateado, que lleva de 1 a 2 minutos para obtener un espesor de 40 micrones, la placa se enjuaga en ácido acético al 10%, agua y se deja secar (Foto 4).


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Foto 4.
Secado de la placa
  Antes de sensibilizar, se la debe pulir nuevamente por cuanto el plateado queda blanquecino y necesitamos una superficie a espejo (Foto 5). Se pule con una rueda de algodón muy suave y una pasta de alto brillo.   5
Foto 5. Superficie espejada

  Colocamos nuestra placa en el chasis de la máquina fotográfica y comenzamos el proceso de sensibilización (Foto 6).   6
Foto 6. Montaje de la placa en el chasis

  Daguerre, utilizaba solamente el Yodo. Un par de años después, en 1841, se incluye el Bromo en este proceso y ese es el método que empleo.
Necesitamos unas cajas que contengan recipientes de boca ancha para el Yodo y el Bromo, tapas cuya forma permita recibir el chasis con la placa
(Foto 7).
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Foto 7. Sensibilización de las placas

  Sensibilización de la placa

Primero se expone la placa a los vapores de Yodo resublimado, durante el tiempo necesario para conseguir una coloración amarilla en la superficie. Esto se controla mirando con una luz de 3200° K.
Luego, se expone a los vapores de Bromo, el que ha sido mezclado con Hidróxido de Calcio para que no evapore violentamente.
Cuando se consigue una superficie de color rosado fuerte (se controla del mismo modo que en el primer paso), se vuelve nuevamente al Yodo, por un tiempo igual al de la primera exposición.
A partir de este momento, la placa no debe exponerse a ningún tipo de luz ya que se velaría.
La exposición
Se coloca el chasis en la cámara fotográfica y se realiza la toma. Los tiempos de exposición varían entre los 8 segundos y los 3 minutos.
Quizás como curiosidad se pueda decir que el daguerrotipo es entre 12 y 13 puntos menos sensible que una película de 100 ISO y que es más sensible a los rayos ultravioleta (UV) que a la luz visible. Por lo tanto, es más viva una imagen tomada entre la 10 y 16 hs, donde la concentración de UV es mayor, que otra tomada en otros horarios aunque la intensidad de la luz sea elevada.
El revelado
Finalizada la toma, se revela la placa con vapores de mercurio, que se produce colocando mercurio en una caja idéntica a las anteriores pero que tiene un calentador eléctrico en su interior para elevar la temperatura del metal entre los 60° y 80° C.
La imagen debe ser controlada utilizando una lámpara de seguridad de color rojo. Este proceso dura entre 1 y 3 minutos. Para terminar se fija en Tiosulfato (hiposulfito) al 6%, se enjuaga y se la deja secar naturalmente.
Quiero aclarar que los tiempos en cada caso dependen más de la forma de trabajo de cada uno, la calidad del pulido, la temperatura y humedad ambiente, la calidad de los químicos, la calidad de la luz, etc. Por lo tanto, decir que las cosas van a funcionar de una determinada manera y con unos tiempos exactos, sería engañarlos.
Es preciso también dejar muy en claro que los químicos con los que se trabaja son extremadamente tóxicos por lo que se debe trabajar con los cuidados que se recomiendan para la industria, con empleo de guantes, ropa de protección, anteojos y barbijo, dentro de campanas con circulación de aire forzada con motores.
Como les aclaré anteriormente, en mi caso que trabajo con placas de 63 x 63 mm, todo el equipo de pulido, plateado, sensibilización y revelado, están diseñados para esta medida de placa. Si deseara cambiar de formato, también tendría que adaptar al nuevo formato todo lo demás.


  Un trabajo artesanal

Son precisas muchas horas de trabajo y arduas experimentaciones, para poder ir encontrando la mano a un proceso muy difícil para nosotros, en este siglo de las cosas rápidas.
Al no existir negativo y por lo tanto no poder copiar infinidad de veces la imagen, cada daguerrotipo se convierte en una obra única, que representa en esa unicidad al tiempo, espacio y modelo fotografiado.
Este hecho es de una enorme relevancia. Ciertamente toda fotografía tiene intrínsecas estas características, pero el daguerrotipo tiene la carga de la exclusividad de la imagen y la intimidad que eso representa.
En la fotografía es muy importante la invisibilidad del objeto que contiene la imagen, pero cuando se comienza a trabajar con procesos antiguos y sobre todo en daguerrotipos, el objeto adquiere una dimensión particular. Me parece que se comienza a valorar al artefacto contenedor de la imagen como parte de la obra.
Esto mismo lo sentí al principio con procesos de tiraje (goma bicromatada, kallitipo, cianotipo), pero sobretodo con el daguerrotipo.
Debemos señalar que tener el control de casi la totalidad del proceso es emocionante. Lo que se obtiene como encuadre, iluminación, pose, etc. se va a reflejar en la imagen final. Por otro lado, el tiempo. Trabajar con los procesos actuales, negativo-positivo analógico o digital, implica una gran velocidad de trabajo y de proceso. En cambio con las técnicas antiguas, el tiempo de ejecución es bastante largo.
Un daguerrotipo lleva varias horas de preparación. Entenderá el lector entonces que estamos hablando de diferentes concepciones del tiempo. Un daguerrotipo requiere de muchos segundos y a veces minutos para poder imprimirse. Eso implica que, sobre todo cuando son personas las que posan, deben estar dispuestas a quedarse quietas y creer en lo que estamos haciendo como fotógrafos. Por cierto, el modelo debe estar en paz y relajado, a tal punto que transmite en su mirada tranquilidad y paciencia. No hay expresiones duras ni forzadas. No hay sonrisas ni frentes contraídas. Hay relax y tranquilidad.
Es notable observar que lejos de pararse el espectador frente a una imagen enorme en un cuadro, el daguerrotipo precisa que uno se aproxime, a tal punto que se establece una comunicación especial, diría más bien íntima, entre el observador y el retrato.
 

Autorretrato


Facundo y sus amigos


Margarita


Naturaleza Muerta